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Mostrando las entradas de mayo, 2024

Las Fuerzas de su cielo

Cuando su banquete celestial,       Dependa de nuestro rechinar de dientes. Cuando su ejército de cielo,       Dependa de nuestro suelo ardiente. Cuando la fuerza de su señor,       Dependa de nuestros cuerpos convalecientes.                         Entonces seremos los rebeldes. Cuando su salvación,        Dependa de nuestros plegarias. Cuando su perdón,        Dependa de nuestras condenas. Cuando su amor,        Dependa de nuestras desgracias.                          Entonces seremos los malos. Cuando su Dios baje,   Cuando su luz nos ilumine,     Cuando su amor nos caliente,       Cuando su abrigo nos cubra.       Ya no necesitaremos que nos cubran. Sino libertad.     Ya no necesitaremos su calor, ya es...

la Nostalgia

Hoy me quedé un rato más en el laburo, había que ordenar unos papeles que se habían quedado en el tintero. Fui hasta la parada del bondi, tomé el 234, y me dirigí a casa. De camino me recosté en el asiento  y por alguna razón, me vinieron imágenes a la mente, imágenes de mi niñez. En cómo salía con la bici a buscar a Maxi, y nos íbamos al kiosco a comprar chicles por cuatro pesos. Ahora no te alcanzan para uno, pero en ése entonces valían cinco centavos. Claro que no nos duraban nada, porque nos metíamos un puñado en la boca, y casi no podíamos hablar. Qué risa. Me salí de mis recuerdos por un momento, me sacaron mejor dicho, unos gritos, unos insultos. Tan ido en mis recuerdos estaba que no me había dado cuenta de que había subido una chica embarazada, y me pedían que le cediera el asiento. En qué estaba. Ah sí… Después, con las bicis, nos escapábamos por un camino de tierra hasta una fábrica abandonada, donde practicábamos con la gomera. No le apuntábamos a las palomas, porque n...

La Reunión

  Llegó a la ciudad un sábado, la mañana estaba muy gris y húmeda para decir que era un día ameno. Caminaba apresurado por la vereda, tratando de encontrar un reparo a la llovizna que caía fuerte y sin intención de menguar en un buen tiempo. Y aunque la valija (artefacto necesario para cargar lo esencial para sobrellevar sin problemas el fin de semana de viaje) tenía ruedas, no hacía más que atrasarlo. Porque si bien era una maleta grande, la manija para poder llevarla rodando era corta, haciendo que tenga que encorvar la espalda para poder llevarla sin chocar en sus talones. Por lo que era preferible llevarla como maletín en una mano, cargando todo el peso en un costado, es fuerte y ese pequeño peso muerto colgando a la derecha generalmente no es un problema. Pero a la hora de correr automáticamente se convertía en un inconveniente, evolucionando a obstáculo considerando la lluvia, y el esfuerzo físico que el cuerpo hace para no patinar en las veredas.  Pero no se quejaba, ya...